33. Penitencias

Penitencias

La Posición Católica

¶1459 Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible
para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer
la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La
simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita
al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo.
La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes
que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía
recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más
para reparar sus pecados: debe “satisfacer” de manera apropiada o
“expiar” sus pecados. Esta satisfacción se llama también
“penitencia”.

¶1460 La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la
situación personal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe
corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los
pecados cometidos. Puede consistir en la oración, en ofrendas, en
obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones
voluntarias, sacrificios, y sobre todo, la aceptación paciente de la
cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos con
Cristo, el Unico que expió nuestros pecados 50 una vez por todas.
Nos permiten llegar a ser coherederos de Cristo resucitado, “ya que
sufrimos con él” (Rm 8, 17):

Pero nuestra satisfacción, la que realizamos por nuestros pecados, sólo
es posible por medio de Jesucristo: nosotros que, por nosotros
mismos, no podemos nada, con la ayuda “del que nos fortalece, lo
podemos todo”.52 Así el hombre no tiene nada de que pueda
gloriarse sino que toda “nuestra gloria” está en Cristo… en
quien nosotros satisfacemos “dando frutos dignos de penitencia”53
que reciben su fuerza de Él, por Él son ofrecidos al Padre y
gracias a Él son aceptados por el Padre.

La Escritura Dice

Hebreos 10:17-18
17 y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

Salmo 86:5
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia
para con todos los que te invocan.

Gálatas 2:16, 21
16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,
sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en
Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las
obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley ninguna carne
será justificada.
21 No desecho la gracia de Dios, porque si por
la ley fuese la justicia, entonces Cristo murió en vano.

Comentario

  • La Penitencia al parecer está designada para pacificar una consciencia culpable.
  • ¿Podrá alguien más, aparte de Dios, limpiarte de tu pecado?