23. La Misa

La Misa

La Posición Católica

¶1367 El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues,
un único sacrificio: “Es una y la misma víctima, que se ofrece ahora por el
ministerio de los sacerdotes, que se ofreció a sí misma entonces
sobre la cruz. Sólo difiere la manera de ofrecer”: “Y
puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la Misa, se
contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de
la cruz “se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento”;
este sacrificio es verdaderamente propiciatorio”.

¶1364 El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la
Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y
esta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez
para siempre en la cruz, permanece siempre actual: “Cuantas
veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que
Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se realiza la obra de nuestra
redención”.

La Escritura Dice

Hebreos 9:26-27
26 de otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde
el principio del mundo; pero ahora en la consumación de los siglos,
se presentó una sola vez por el sacrificio de sí mismo para quitar
el pecado.
27 Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran
una sola vez, y después de esto el juicio;

Hebreos 10:10-12
10 En esa voluntad nosotros somos santificados, mediante la ofrenda del
cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.
11 Y ciertamente todo sacerdote se presenta cada día ministrando y
ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden
quitar los pecados.
12 Pero Éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre,
se ha sentado a la diestra de Dios,

Hebreos 9:12
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia
sangre, entró una sola vez en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención
para nosotros.

1 Pedro 3:18
18 Porque también Cristo padeció una sola vez
por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios,
siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado por el
Espíritu;

Comentario

  • Ninguna Iglesia o sacerdote participa en la obra redentora de Cristo.
  • Jesús es el único que murió para salvarnos.