21. María: Recipiente de Oraciones

María: Recipiente de Oraciones

La Posición Católica

¶2677 “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros… “
Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que
la madre de mi Señor venga a mí?” Porque nos da a Jesús su
hijo, María es madre de Dios y madre nuestra; podemos confiarle
todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora para nosotros como
oró para sí misma: “Hágase en mí según tu palabra”.
Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad
de Dios: “Hágase tu voluntad”.

“Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.
Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores
y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia”, a la
Virgen Santísima. Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el
hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para
entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte”. Que
esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte en Cruz de su
Hijo y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre
nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso.

¶971 “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”:
“La devoción de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un
elemento intrínseco del culto cristiano”. La Santísima Virgen
“es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y,
en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima
Virgen con el título de `Madre de Dios’, bajo cuya protección se
acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades…
Este culto… aunque del todo singular, es esencialmente diferente
del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al
Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente”;
encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la
Madre de Dios y en la oración mariana, como el Santo Rosario,
“síntesis de todo el Evangelio”.

La Escritura Dice

Jeremías 33:3
3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y
difíciles que tú no conoces.

Salmo 50:15
15 E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me
honrarás.

Salmo 91:15
15 Me invocará, y yo le responderé; con él
estaré yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré.

Filipenses4:6
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y súplica, con acción de gracias.

Mateo 11:28
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar.

Comentario

  • ¿Orarás a María?
  • U, ¿Orarás a Dios?
  • ¿Quién es el que (de seguro) te podrá ayudar?