16. María Salva

María Salva

La Posición Católica

¶969 “Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de
la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la
Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la
realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto,
con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora,
sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los
dones de la salvación eterna… Por eso la Santísima Virgen es
invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora,
Socorro, Mediadora”.

¶494 Al anuncio de que ella dará a luz al “Hijo del Altísimo”
sin conocer varón, por la virtud del Espíritu Santo, María
respondió por “la obediencia de la fe”, segura de que
“nada hay imposible para Dios”: “He aquí la esclava
del Señor: hágase en mí según tu palabra”. Así dando su
consentimiento a la palabra de Dios, María llegó a ser Madre de
Jesús y, aceptando de todo corazón la voluntad divina de salvación,
sin que ningún pecado se lo impidiera, se entregó a sí misma por
entero a la persona y a la obra de su Hijo, para servir, en su
dependencia y con él, por la gracia de Dios, al Misterio de la
Redención.

Ella, en efecto, como dice S. Ireneo, “por su obediencia fue causa de
la salvación propia y de la de todo el género humano”. Por
eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación, coincidieron con
él en afirmar “el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la
obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo
desató la Virgen María por su fe”. Comparándola con Eva,
llaman a María `Madre de los vivientes’ y afirman con mayor
frecuencia: “la muerte vino por Eva, la vida por María”.

La Escritura Dice

Hechos 4:12
12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo del
cielo, dado a los hombres, en que debamos ser salvos.

Juan 14:6
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al
Padre, sino por mí.

Juan 10:9
9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y
saldrá, y hallará pastos.

Isaías 43:11
11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.

Oseas 13:4
4 Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás dios fuera
de mí, ni otro salvador sino a mí.

2 Samuel 22:3
3 Dios es mi Roca, en Él confiaré; mi escudo, y el cuerno de mi salvación,
mi fortaleza alta y mi refugio; mi Salvador, tú me libras de
violencia.

2 Pedro 3:18

18 Mas creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él
sea gloria ahora y para siempre. Amén.

Filipenses 3:20
20 Mas nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde también
esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo;