15. La Eucaristía: Ayuda a los Muertos

La Eucaristía: Ayuda a los Muertos

La Posición Católica

¶1371 El sacrificio eucarístico es también ofrecido
por los fieles difuntos “que han muerto en Cristo y todavía no están plenamente
purificados”, para que puedan entrar en la luz y la paz de
Cristo: Enterrad este cuerpo en cualquier parte; no os preocupe más su cuidado;
solamente os ruego que, dondequiera que os hallareis,

A continuación oramos (en la anáfora) por los santos padres y obispos
difuntos, y en general por todos los que han muerto antes que
nosotros, creyendo que será de gran provecho para las almas, en
favor de las cuales es ofrecida la súplica, mientras se halla
presente la santa y adorable víctima…Presentando a Dios nuestras
súplicas por los que han muerto, aunque fuesen pecadores,…
presentamos a Cristo inmolado por nuestros pecados, haciendo propicio
para ellos y para nosotros al Dios amigo de los hombres.

¶1689 El Sacrificio eucarístico. Cuando la celebración tiene lugar en la Iglesia, la Eucaristía es
el corazón de la realidad pascual de la muerte cristiana. La Iglesia
expresa entonces su comunión eficaz con el difunto: ofreciendo al
Padre, en el Espíritu Santo, el sacrificio de la muerte y
resurrección de Cristo, pide que su hijo sea purificado de sus
pecados y de sus consecuencias y que sea admitido a la plenitud
pascual de la mesa del Reino. Así celebrada la Eucaristía, la
comunidad de fieles, especialmente la familia del difunto, aprende a
vivir en comunión con quien “se durmió en el Señor” ,
comulgando con el Cuerpo de Cristo, de quien es miembro vivo, y
orando luego por él y con él.

La Escritura Dice

Romanos 14:12
12 De manera que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de
sí.

Hebreos 9:27
27 Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una
sola vez, y después de esto el juicio;

Juan3:18
18 El que en Él cree, no es condenado, pero el que no cree, ya es
condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de
Dios.

Juan 5:24
24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me
envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado
de muerte a vida.

Comentario

  • Solamente el sacrificio de Cristo redime del pecado. Ningún rito de la Iglesia puede satisfacer la justicia de Dios.
  • La muerte de Cristo fue el sacrificio hecho una sola vez por todos. No puede ni necesita repetirse.